La comunicación no verbal en las elecciones

La comunicación no verbal en las elecciones

Nadie sabe lo que realmente será el próximo presidente hasta que lo viva, y sí, en esto se ha convertido nuestro país al enfrentar candidatos que no muestran presencia, diálogo, ni talento alguno por gobernar.

No hablaré de cada uno, porque realmente me da mucha pereza hacerlo, y creo que ha quedado más que claro que cada uno tiene su estrategia (muy pobre para mi gusto) y cada uno miente de diversas maneras. Sin embargo, envés de criticar, como siempre lo digo, hay que analizar los contextos, la historia y demás, para poder compartir ese aprendizaje con los demás y entender, que no se trata de simplemente si es guapo/a, viejo/a, nervioso/a, sino de todo lo que conlleva que esa persona (candidato o candidata) esté parado/a en el pódium dando su speech por qué debería de ser seleccionada para candidato o candidata a la presidencia del 2018.

Hablaré en términos muy generales, mi intención no es volver esto en un espacio de debate, ofensas y críticas hacía mi análisis, mi intención más bien es, que se refleje la información y se analicen los contextos.

Tenemos una persona que lleva desde 1988 intentando ser presidente, luchando contra otros para conseguir lo que quiere; lo interesante de este personaje es, que podemos ver que durante tanto tiempo ha conseguido moldear su estrategia con un sinfín de tácticas. Primero era el atacador revolucionario, que pelearía por el pueblo sin más ni más, después pasó a ser el vengador de su honra, donde invitaba al pueblo que se considerada pisado y vulnerable a unirse a la causa para acabar con la burocracia corrupta y desgarradora.

Después, pasó a ser el socialista más codiciado, invitando a grandes personalidades de la farándula política, porque no existe otro modo de llamarlo, a formar parte de su partido y ante el pueblo, con la imagen de todo poderoso y Salvatore, llama a sus pastores a que se unan a su ganado…
Un cambio de imagen drástico pero interesante, tantos años le han permitido a él y a su equipo “estratega,” generar, moldear, invertir, quitar, poner y demás para lograr que gane. A pesar de que esto se ha convertido en aferrarse al logro, como ejemplo. Leonardo Di Caprio con el Oscar, mismo pasa con este personaje, cada sexenio es, un reacomodo de piezas; a pesar de que siempre será el mismo, lo podemos ver con sus expresiones faciales, sus faltas de respeto a la audiencia, sus berrinches.

Y una vez más, porque he visto sus bots y cómo reacciona su audiencia y si bien no me disculparé por el análisis, tampoco quiero crear un recelo poderoso entre sus seguidores, esto meramente nos deja como enseñanza que la gente puede aparentar muchas cosas, puede vestir de modos elegantes, tener coches de lujo, pero jamás podrá cambar lo que es como esencia. A muchas personas podrá engañar, muchos creerán como pasó con el candidato anterior que: es una personaguapa, y su guapura refleja inteligencia, que es una persona con sentido, pero al final la absoluta ignorancia resaltó, y con ella todo lo demás que lo hizo tropezar hasta tirarlo.

¿Podemos mentir? ¡Claro que podemos mentir!, mentir es parte de nuestra naturaleza humana, a veces nos vuelve más poderosos, nos hace sentir protegidos/as, nos incita a la aventura, pero siempre habrá un modo para descubrir la verdad, siempre existirá esa persona que pueda detectar la expertise o incluso pueda olfatear el engaño.

Por otra parte, tenemos a una mujer que también trae historia, y a pesar que pide a gritos que se le desligue de su esposo, eso resulta imposible cuando hasta cierto nivel, fue cómplice del suceso y por cómplice el pueblo la hace culpable.

Lo más triste de ella, es que su nervio la delata, le tambalea la voz cuando quiere acordar puntos, porque es obvio en su discurso que ni ella misma cree lo que está diciendo, en su sistema nervioso conoce perfecto su historia y su contexto, y el mismo sistema no le permite que su lenguaje corporal se aliviane del discurso y se apodere de lo que hace y dice.

CNV elecciones

Estas son las opciones que nos esperan para el 2018, no las mejores, no las más inteligentes, pero nada se puede esperar de una ciudad en donde el ochenta por ciento de sus habitantes no lee, no analiza y lo único que le encanta es justamente la novela real y el meme.

Nada podemos esperar, de candidatos que fueron lanzados al escenario al aventón, para soltar promesas, programas, propuestas que no han sido analizadas, planeadas fundamentadas, y que como en el mercado, es al gusto del consumidor.

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